Los verdaderos Reyes magos

Los verdaderos Reyes magos

Existe una edad crítica entre los 6 y 8 años en la que los niños dejan de ser menos niños y se empiezan a hacer preguntas sobre los Reyes Magos. Bien por los amiguitos del cole, los hermanos mayores, su propia inteligencia, o cualquier otra circunstancia. 

El caso es que, para muchos niños, el descubrir quiénes son los verdaderos Reyes Magos es un trauma que tardan en superar en según qué casos hasta seis meses, en muchos casos pierden la confianza en los padres enfadándose con ellos al sentirse engañados. Con el tiempo se les pasa como todo. 

Mamachula os propone leer este cuento para ayudaros en ese difícil trance. A mí particularmente me parece la mejor manera de explicarle a un niño ya con cierta edad para que entienda la historia de una manera natural y sin que sea un trauma para ambas partes.

   

Un día una niña le preguntó a su padre;

 

- Papá, ¿los reyes magos existen?

- Claro, hija, ¿Por qué dices eso?

- Es que los amigos del cole me han dicho que los Reyes son los padres.

- El padre le respondió, y ¿tú a quien crees?

- No sé, yo creo que sí existen, pero es que los niños mayores se ríen y dicen que no me lo crea…

- Mira hija los padres son los que ponen los regalos, pero en realidad…

- Entonces ¿es verdad? Me habéis engañado!

- No no no no no, mira como ya veo que eres mayor, te voy a contar la verdadera historia de los tres Reyes Magos.

 

El papá la cogió la sentó en sus rodillas y cogiendo un dibujo que había hecho días atrás, empezó a contar la siguiente historia:

 

Como ya sabes, cuando el niño Jesús nació en Belén, tres Reyes Mayos vinieron de Oriente guiados por una gran estrella en el horizonte. Llegaron al portal de Belén a adorar al niño, le colmaron de regalos como muestra de su amor, el niño Jesús se puso tan feliz y contento que el más anciano de los Reyes Melchor, dijo:

 

- ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a los niños de todo el mundo y poder ver lo felices que serían.

- Oh, sí intervino Gaspar, es muy buena idea pero es muy difícil de hacer, no seremos capaces de llevar tantos regalos a millones de niños en todo el mundo.

Baltasar que estaba escuchando a sus dos compañeros, añadió:

 - Es verdad sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan hermoso…

Los tres Reyes Magos se pusieron muy tristes al pensar que no podrían hacer su sueño realidad y el niño Jesús que les estaba escuchando en su cuna, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el portal:

 - Queridos Reyes Magos os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros con vuestro bonito deseo. Decidme ¿qué necesitáis para poder llevar los regalos a todos los niños del mundo?

 Los tres Reyes arrodillándose le respondieron: - Necesitaremos miles, millones de pajes, ¡casi uno por cada niño! para que pudieran llevar los regalos a cada uno de ellos, ¡sin olvidarse de ninguno! en una sola noche, pero no podemos tener tantos pajes, ¡no existen tantos!

- No os preocupéis por eso, - dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes por cada niño que hay en el mundo.

- Sería fantástico, pero ¿cómo va a ser posible?  dijeron los tres Reyes Magos a la vez, con cara de admiración y sorpresa.

- Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben de querer mucho a los niños?- preguntó Dios.

- Sí, sí claro es fundamental, - asintieron los Reyes.

- Y, ¿verdad que esos pajes deberían de conocer muy bien los deseos de los niños?

- Sí, sí claro es más es lo que les exigiríamos a esos pajes, - respondieron los tres Reyes Magos-.

- Entonces decidme, queridos Reyes, ¿hay alguien que quiera y conozca más a los niños, que sus propios padres?

Los tres Reyes se miraron asintiendo con la cabeza y empezaron a comprender lo que Dios estaba planeando, y la voz de Dios siguió diciendo:

- Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los tres Reyes Magos de Oriente todos los niños del mundo reciban sus regalos como muestra de amor hacia ellos, yo os ordeno que en Navidad todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre regalen a sus hijos los regalos que estos deseen. También ordeno que, cuando los niños sean lo suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán la verdadera historia de los Reyes Magos y a partir de entonces, todas las navidades los niños harán de pajes con sus padres y hermanos igual que lo hicieron con ellos, como prueba de su amor. Y seguirán con la tradición en el futuro con sus propios hijos.

 

 Cuando el padre terminó de contarle la historia, la niña se levantó y dando un besó al padre le dijo:

 

- Ahora sí que lo entiendo todo, papá. Estoy muy contenta porque sé que me queréis y no me habéis engañado.

 

Y corriendo se fue a su habitación a por su hucha diciendo,

- No sé si tendré dinero suficiente para compraros un regalo, pero el año que viene ahorraré más dinero y haré de paje para los Reyes Magos. Ah! Y guardaré el secreto hasta que el hermanito sea mayor y entienda la verdadera historia de los Reyes Magos.

 

Mientras en algún lugar desde el cielo, los tres Reyes Magos contemplaban la escena ¡tremendamente satisfechos!

 

Seguro que a tu hijo le encantará que se lo cuentes cuando llegue el momento oportuno, pero hasta entonces disfrútalo al máximo todo lo que puedas.

 

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