MAMACHULA tiene sabor Mejicano, como mi luna de miel en la Riviera Maya en Julio de 2013. Ese viaje fue especial para mi, no sólo por su sentido simbólico, sino por lo vivido allí. Y eso me ha ayudado a ver las cosas con más claridad en mi vida personal.

Un día en una excursión conocimos a una guía indígena llamada Isis, nacida en el norte de Méjico. Nos llevó a un poblado Maya y nos habló de la fuerza de sus raíces, de su cultura milenaria y del infortunio de su pueblo a lo largo de su historia. Sus palabras estaban llenas de sabiduría, orgullo y sobre todo mucha dignidad. Nos habló acerca de valores humanos, de lo que para ella significaba la riqueza y la pobreza, su personalidad tenía mucha fuerza, y sus palabras hicieron mucha mella en mí interior.

Ella nos dijo que no diéramos dinero a los indígenas del poblado y que tampoco les tratásemos con pena, por que se ofenderían, ellos habían elegido esa forma de vida y que con toda seguridad eran más felices que muchos de nosotros. Habían tenido las mismas oportunidades que cualquiera de nosotros, estudiar y elegir otro tipo de vida, estaban un país civilizado, ella insistía en que ellos habían elegido ese tipo de vida tradicional como sus ancestros, y vivían felices así, no necesitaban las cosas materiales, ni las comodidades domesticas a las que nosotros estamos acostumbrados.

Su discurso sin duda me impactó muchísimo, recuerdo que entre charla y charla, salió el tema de la crisis, ¿crisis? ¿qué crisis? ellos no entienden nuestro concepto de crisis, son felices por cada rayo de sol del día, por cada comida que comen, por cada trabajo que hacen con sus manos, y dan gracias por todo ello, para ellos una crisis es una enfermedad o la muerte de un ser querido. Es admirable su fortaleza y ridícula nuestra debilidad.

Yo tenia la crisis muy metida dentro de mi, día a día durante mucho tiempo en mi interior incrustada y tras ese viaje decidí cambiar el chip, y quitarme mi crisis, esa que llevo desde hace tanto tiempo, y que no me dejaba pensar con claridad y ahora pienso como ellos, en el día a día, ser feliz con lo que tengo, dedicarme a lo que nos gusta, sacar la creatividad que llevo dentro y sentirme bien conmigo misma y con lo que hago, ellos lo llevan haciendo mucho tiempo, y pensé que debía intentarlo con todas mis fuerzas… y así nació mamachula en 2014.

Desde entonces nos hemos puesto manos a la obra, poniendo toda la carne en el asador y apagando muchos fuegos por el camino conseguimos crear de la nada a mamachula con mucha ilusión, la misma que día a día nos dais todos vosotros, con vuestras consultas, comentarios en nuestras redes sociales y vuestros encargos, cada pedido una ilusión, una motivación para seguir mejorando el servicio y sobre todo un reconocimiento a todo nuestro trabajo. A todos vosotros gracias por confiar en mamachula,

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